jueves, 17 de diciembre de 2009

PROPUESTA PARA NOVIEMBRE-DICIEMBRE, asiste el autor



lo siento, LA SUMA DE LOS COLORES DA NEGRO

de Nicolás Casariego

Lo siento, la suma de los colores da negro es una particular y aguda operación aritmética de veinte relatos que tienen la virtud de enraizarse entre sí, y que gracias a su prolija factura resulta una propuesta narrativa cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales. No es, como se puede deducir, una simple suma para lograr un resultado único o certero o correcto. Casariego nos demuestra con esta obra que el resultado da negro, pero podría dar también blanco —como asegura la protagonista de «La cita»— o diversas gradaciones del gris como queda sobreentendido en gran parte de los cuentos. Como es la vida o como suelen ser las relaciones entre las personas.

sábado, 26 de septiembre de 2009

PROPUESTA PARA OCTUBRE




LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS

de Paolo Giordano

Paolo Giordano se ha convertido, hoy por hoy, en el fenómeno editorial más relevante de los últimos años en Italia. Con tan sólo veintiséis años, La soledad de los números primos, ópera prima de este recién licenciado en Física Teórica, ha sido galardonada con el premio Strega 2008 y ha conseguido un éxito de ventas sin precedentes para una primera novela. Asimismo, ha despertado un gran interés internacional y será traducido a veintitrés idiomas.
Como introducción a esta excepcional novela, dejemos al texto hablar por sí mismo: «En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»
Esta bella metáfora es la clave de la dolorosa y conmovedora historia de Alice y Mattia. Una mañana fría, de niebla espesa, Alice sufre un grave accidente de esquí. Si la firmeza y madurez con que este joven autor desarrolla el tono narrativo impresiona y sorprende, no menos admirable es su valor es su valor para asomarse sin complejos, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.

sábado, 27 de junio de 2009

PROPUESTA PARA VERANO



LA SEÑORA DALLOWAY de Virginia Woolf

Figura destacada del llamado «Grupo de Bloomsbury», Virginia Woolf (1882-1941) fue autora de una serie de relatos que la sitúan en la vanguardia del movimiento renovador de las técnicas narrativas que buscó en la profundización del análisis de la conciencia el reflejo de una realidad más auténtica y esencial. Fue en la amalgama de sentimientos, pensamientos y emociones que es la subjetividad donde Woolf encontró el material apropiado para una narrativa que contribuyó a forjar la sensibilidad contemporánea.

Publicada en 1925, LA SEÑORA DALLOWAY relata un día en la vida de una mujer de la clase alta londinense desde el punto de vista de una conciencia que experimenta con plena intensidad cada instante vivido, en el que se condensan el pasado, el entorno y el presente.

lectura complementaria de verano


la obra de Virginia Woolf, empezando por:


las olas

una habitación propia


además las que quieran podrán visionar la película "las horas" de Michael Cunningham

VIRGINIA WOOLF


La literatura psicológica

Virginia Adeline Stephen nació en Londres (Inglaterra), el 25 de enero de 1882. Su padre, Sir Leslie Stephen, era un importante crítico, filósofo e historiador, por lo que se crió en un ambiente intelectual. Su madre era Julia Duckworth, quien antes se había casado con Herbert Duckworth; tenía hermanos -Vanessa, Thoby y Adrian- y hermanastros -George, Stella y Gerald-.

De formación autodidacta debido a que por problemas de salud e inestabilidades mentales no podía acudir con regularidad a la universidad. Luego de que falleciera su padre, en 1905, y después de un intento de suicidio, se trasladó con sus hermanos al barrio londinense de Bloomsbury para compartir sus actividades intelectuales.

Allí formaron una comunidad a la que llamaron "El grupo de Bloomsbury", que se convirtió en centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor. Formaron parte del mismo importantes pensadores de Gran Bretaña de la época, como: el escritor Edward Morgan Forster, el historiador y crítico de arte Robert Fry, el economista John Maynard Keynes, el crítico de literatura Clive Bell, esposo de su hermana Vanesa, entre otros.

Por esa época, Virginia también comenzó a publicar críticas literarias en el periódico "The Guardian" y en otras publicaciones como "Times Literary Supplement". En 1912, con 30 años de edad, se casó con el economista Leonard Woolf, miembro también del Grupo de Bloomsbury. Con él fundó, en 1917, la célebre editorial Hogarth Press, que editó la obra de Virginia y la de otros relevantes escritores -Katherine Mansfield, T. S. Eliot o Sigmund Freud-.

Sus primeras novelas fueron "Viaje de ida" (1915) y "Noche y día" (1919). Con éstas rompió los moldes narrativos heredados de la novelística inglesa anterior, en especial la subordinación de personajes y acciones al argumento general de la novela, así como las descripciones de ambientes y personajes tradicionales; sin embargo, estos primeros títulos apenas fueron considerados por la crítica.

Recién con la publicación de "La señora Dalloway" (1925) y "Al faro" (1927) fue elogiada por su originalidad literaria. En estas obras sobresalieron la técnica maestra y su afán por experimentar en el lenguaje literario, además de haber introducido en la prosa novelística un estilo y unas imágenes hasta entonces propios de la poesía.

Después apareció "Orlando" (1928), una obra que constituye una fantasía libre, basada en algunos pasajes de la vida de Vita Sackville-West, amiga y también escritora (con quien tuvo una relación amorosa), en que la protagonista vive cinco siglos de la historia inglesa.

Además fue reconocida con la publicación de otros títulos, como: "El cuarto de Jacob" (1922), "Una habitación propia" (1929) "Las olas" (1931), "Tres guineas" (1938) o "Entre actos" (1941), en las cuales desarrolló su técnica del monólogo interior o flujo de conciencia, y puso de manifiesto su preocupación por la sumisión social de la mujer y su énfasis psicológico en el retrato de personajes.